28 de junio de 2009
Querido compañero Manuel Zelaya, único y digno presidente constitucional
de Honduras:
Con profunda indignación se han estremecido nuestras cinco celdas ante
la brutal acción golpista en su patria, reminiscente de un pasado aún
fresco en la memoria histórica centroamericana.
Pareciera que el siniestro esquema fracasado en Caracas y aplicado luego
con éxito en Haití busca ahora, con su ensayo en Mesoamérica, revertir
la inevitable tendencia histórica de nuestros pueblos hacia la
superación de sus esquemas neocoloniales. Hoy toca al pueblo de
Honduras, bajo su digna conducción y en una América que ya no es la
misma, el honroso reto de sepultar para siempre al gorilismo, como
instrumento de trasnochadas oligarquías reaccionarias para las que
patria es sinónimo de mezquinos privilegios.
Como usted, conocemos por experiencia propia de la brutalidad del
despertar bajo asalto armado, de la extracción a medio vestir de
nuestros hogares, de la mezquindad de usar el poder judicial para
justificar el crimen, del empleo de la amenaza para exigir la
claudicación, y del más descarnado uso de la mentira en función de
perversos fines.
Conocemos también del ánimo que infunden la oportuna expresión combativa
de una hija, o la incondicional adhesión de la familia, o el clamor de
la solidaridad universal, o el cariño incomparable de todo un pueblo.
Identificados con su postura digna, reflejo de su superioridad moral
sobre los usurpadores, le extendemos, desde las prisiones imperiales que
en 10 años no han podido encerrar nunca nuestra dignidad de
revolucionarios cubanos, las expresiones de nuestro incondicional apoyo
y la seguridad de que su pueblo, armado de su decencia y de su amor a la
justicia, también vencerá.
Un fuerte abrazo de los Cinco.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René
jueves, 2 de julio de 2009
Carta de los Cinco a Manuel Zelaya: “El pueblo de Honduras vencerá”
martes, 3 de marzo de 2009
Brigada Suramericana difundirá la verdad sobre Los Cinco
Romper el muro del silencio sobre los cinco antiterroristas cubanos prisioneros políticos en EE.UU., es propósito de la Brigada Suramericana de Solidaridad con Cuba, que concluyó hoy en la ciudad de Santiago de Cuba un recorrido por la Isla.
Rosa María López, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en esa provincia, declaró a la AIN que los más de 300 brigadistas han participado en encuentros de solidaridad, donde ha prevalecido la verdad y el reclamo de libertad para René González, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.
Con esta visita, los brigadistas de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Argentina y México difundirán la realidad cubana por todo el mundo y la historia de la Revolución en sus 50 años, comentó López.
En su recorrido por la ciudad santiaguera, depositaron una ofrenda floral en el mausoleo donde reposan los restos del Héroe Nacional José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia y conocieron de la vida y obra del Apóstol de la independencia cubana.
También visitaron el Museo 26 de Julio, en el antiguo Cuartel Moncada, convertido hoy en Ciudad Escolar 26 de Julio, así como también sitios y lugares de interés del centro histórico de la urbe.
La brigada Suramericana participó en trabajos voluntarios en el Campamento Internacional Julio A. Mella, en Ciudad de La Habana, en la agricultura y en actividades de recuperación en zonas golpeadas por los ciclones de la segunda mitad del año anterior.
Además, sostuvo encuentros con familiares de Los Cinco, combatientes y dirigentes de la Revolución, y visitó centros hospitalarios, educacionales e históricos
miércoles, 13 de agosto de 2008
Desde una prisión del imperio, con cariño y júbilo, le digo: ¡FELICIDADES!
29 de julio de 2008
Querido Fidel:
Acabo de leer varias de sus Reflexiones, las que me hicieron llegar los compañeros de nuestra Oficina de Intereses en Washington. De corazón, le expreso que sus palabras me dan luz y me fortalecen de forma extraordinaria. Cada semana las espero.
Me atrevo a asegurar que ese mismo es el sentir de millones de compatriotas y amigos de Cuba que leen sus líneas cargadas de inteligencia, de ideas justas y de verdades irrefutables.
Se aproxima su cumpleaños 82 y desde una prisión del imperio, con cariño y júbilo, le digo:
¡FELICIDADES!
y le reafirmo que jamás nada ni nadie podrá doblegar nuestra integridad revolucionaria ni mellar nuestro optimismo, así como, jamás defraudaremos a nuestro pueblo heroico que bajo su certera, valiente y eterna guía ha construido, contra viento y marea, un faro indestructible de justicia y dignidad para los pueblos del mundo.
Reciba un fuerte abrazo revolucionario, con la total certeza de que ¡volveremos a
Antonio Guerrero Rodríguez
USP Florence
lunes, 9 de junio de 2008
Mensaje de René González Sehwerert
A todos los que nos quieren:
Nuevamente se descarga sobre nosotros, y sobre nuestros seres queridos, la bajeza de quienes pretenden a través de este caso satisfacer sus instintos de venganza contra nuestra Patria.
Cuando se trata de santificar el terrorismo y los crímenes contra el pueblo de Cuba, políticos, jueces, fiscales y oficiales del orden no encuentran límites para mentir, malinterpretar, confabularse y hacer mofa de las leyes que dicen representar. Pocas veces se pone tan al desnudo la ficción de los tres poderes del Estado, como cuando les convoca la defensa a ultranza de sus mezquinos intereses comunes y sacrifican ante ellos, solícitos, su propia vergüenza.
Este es el modelo de justicia que se pretende imponernos so pretexto de rescatarnos para la libertad y la democracia !Ay de Cuba si similar cohorte de truhanes, algún día, recupera los estrados, se ordena de agentes del orden o asalta el ministerio público!
A nuestros familiares cuyo amor nos sostiene, cuyo recuerdo alimenta nuestros espíritus, cuyas palabras nos alientan y cuyo sufrimiento nos lacera, pero nos compromete: vayan nuestras expresiones de optimismo, la seguridad de que nos preservaremos y nuestros sentimientos de infinito amor.
A nuestros amigos en todo el mundo que nos llenan de esperanzas, que nos abruman con su afecto, y que nos ofrecen más cariño del que es posible corresponder: nuestro más profundo sentir de gratitud y admiración.
A nuestro heroico y noble pueblo de cuya historia somos depositarios, cuya proeza de resistencia nos impulsa, y cuya integridad física y felicidad hemos defendido: vaya la advertencia del Che, reiterada desde las entrañas del monstruo:
"En el imperialismo no se puede confiar, pero ni un tantico así".
Cerrar filas y defender la Revolución, es la única respuesta digna a esta canallada.
Cuenten con nosotros.
Hasta la Victoria Siempre.
jueves, 5 de junio de 2008
Ratifican la injusta condena contra los Cinco
El Onceno Tribunal de Apelaciones de Atlanta, EE.UU., ratificó este miércoles los veredictos de culpabilidad contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en ese país, y anuló las sentencias de tres de ellos.
Según EFE, un panel de tres jueces dictaminó que todos los argumentos presentados contra la declaración de culpabilidad de los cinco cubanos juzgados y condenados en Miami en 2001 «carecían de mérito».
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero fueron injustamente sentenciados a penas que van de los 15 años de prisión a la cadena perpetua, luego de que un jurado los declaró culpables de «conspirar» y «operar» como agentes extranjeros sin notificar al gobierno estadounidense.
«Ratificamos las convicciones de cada uno de los acusados y las sentencias de González y Hernández. Anulamos las condenas de “Campa” (Fernando), “Medina” (Ramón) y (Antonio) Guerrero, y remitimos (el caso) en parte para procesos de sentencias consistentes con esta opinión», dijeron los jueces en su decisión, de 99 páginas.
Ahora el caso regresa a un tribunal de Miami, una ciudad demostradamente inadecuada para ventilar con justicia cualquier causa relacionada con Cuba. Según Notimex, la encargada de emitir las nuevas sentencias será la jueza federal de Miami, Joan Lenard, la misma que en 2001 dictó sentencia contra los antiterroristas cubanos.
Los Cinco apelaron el fallo relacionado con la supresión de pruebas, la inmunidad de la soberanía, la conducta impropia de algunos testigos, las instrucciones al jurado de su juicio, la suficiencia de pruebas que apoyaran sus condenas y otros temas vinculados con las sentencias.
Sus abogados han acudido en varias ocasiones a la Corte de Apelaciones de Atlanta para solicitar un nuevo juicio, bajo el principio de que el proceso estuvo influenciado por cuestiones políticas.
En agosto de 2005, un panel de tres jueces desestimó el veredicto del jurado, argumentando que los acusados no recibieron un juicio «justo e imparcial» por los «prejuicios» de la comunidad cubana que reside en Miami.
Pero al año siguiente, ese tribunal en pleno ratificó las condenas, arguyendo que ningún cubanoamericano integró el jurado y que algunas de las pruebas que los acusados presentaron tenían «fallas».
viernes, 7 de marzo de 2008
miércoles, 18 de abril de 2007
La amistad invicta de Tony y Marieta
"Pero yo no lo vi como el hombre. Desde el primer momento sentí en él a una persona sensible, abierta, con una educación exquisita, muy humana... y nos dimos cuenta de que íbamos a ser más que un jefe y una secretaria".
La escena sucedió en 1983, hace casi 20 años, pero con la vitalidad de las cosas verdaderas, aún respira en la memoria de Marieta Milá Lombida, la actual secretaria de la dirección del aeropuerto internacional Antonio Maceo, de esta ciudad.
Por aquel entonces Marieta era casi el alma del Departamento de Aeródromo, y el recién llegado no era otro que Antonio Guerrero Rodríguez, un joven de 25 años, recién graduado como Ingeniero en Construcción de Aeródromos en un instituto de Kiev, en la antigua Unión Soviética, que enfrentaba su primera experiencia laboral.
"Cuando Tony llegó yo dominaba bien el trabajo de 'Aeródromo', lo había aprendido con el antiguo jefe, Hugo Garrido; él, muy inteligente, captó todo enseguida".
De ese ejercicio de dar y recibir experiencias, del roce de sueños, ideales y hasta gustos compartidos, como el amor por las canciones de Julio Iglesias, en medio de jornadas de trabajo intensas pero hermosas, nacería esta cálida amistad, que como si las reviviera puede hoy inventariar anécdotas y repetir las rutinas compartidas.
¿Cómo era el Antonio Guerrero jefe, único especialista en aeródromos, prácticamente el segundo en la dirección de esta terminal aérea?
"A pesar de su juventud tenía una gran madurez. Se ganó el respeto de todo el colectivo porque no era un dirigente de dedo, trabajaba a la par de los demás.
"Si estaban haciendo una construcción y había que preparar una mezcla, dar pala, se cambiaba y se quedaba hasta la hora que fuera. Si tenía una reunión, iba, regresaba y se 'pegaba'con los subordinados. Era muy recto, no tenía hora de descanso".
"Si algún compañero se salía de la disciplina, como hubo algunos, él los llamaba y conversando les hacía ver sus errores. Copo, el entonces director del Aeropuerto, y los demás integrantes del Consejo de Dirección le pedían que sancionara, pero a Tony le costaba un mundo hacerlo -ese era el señalamiento que como dirigente siempre tenía. Tony prefería hablar.
"Muchas veces me quedé con el deseo de que diera un golpe en el buró y dijera: 'Mira chico, tú tienes que hacer eso así porque a mí me da la gana, y tiene que ser así'. Jamás hizo eso.
"Nunca tuvo una mala forma, un mal gesto con nadie. Su respeto por el ser humano es tan grande que los hombres terminaban haciendo las cosas.
Justo porque el jefe fue cediéndole lugar al hermano, el rostro de Marieta se inunda de alegría al evocarlo, unas veces sentado en su buró, dispuesto a redactar cualquier informe, avisándole: Marieta, estoy escribiendo, lo que significaba que ella debía prepararse para mecanografiar; otras, con la mesa de trabajo siempre llena de papeles, implorándole:"No, Marieta, no me ordenes más el buró. Yo sé en qué lugar tengo cada cosa.
Son tantas las huellas del jefe-amigo, que el intentar cualquier retrato del "hombre especial", le oxigena la memoria, más allá de la casualidad de que ambos hubieran nacido un 16 de octubre.
"El llavín que yo tengo en la puerta de mi casa me lo regaló Tony. Yo tenía uno que cuando alguien se recostaba a la puerta se abría. Un día, conversando con él, le comento mi situación... Sin decir nada me buscó un llavín y me lo dio.
"Más de una vez tuve que traer mis dos hijas gemelas a la oficina -tenían 5 o 6 años cuando aquello-. A pesar del tanto ajetreo que teníamos Tony encontraba un chance, cerrábamos la puerta, y se ponía a jugar yaquis con las niñas.
¿Háblame del hombre, cómo es, qué cosas le gustaban?
"Aquí no era fiestero, pero sí muy alegre. Le gustaban las actividades familiares: dos o tres parejas, el deporte: la pelota, el fútbol, el voleibol, los animales.
"Escribe poemas desde hace rato, según tengo entendido eso le viene de la abuela, pero no lo había desarrollado como ahora. Adora a los niños y es muy romántico.
"Por aquella época hacíamos muchas actividades y nos íbamos a la playa. Cuando el grupo llegaba, como siempre pasa, cada uno hacía su grupito de acuerdo con las afinidades. Él iba con su esposa y el niño, y trataba por todos los medios de ir a cada grupo, sentarse a conversar, compartir un trago.
"Si estaban haciendo una caldosa, él iba para donde estaba la gente cocinando y se ponía a ayudar y hacía un chiste... porque Tony es serio, un joven con una madurez increíble, pero es alegre y ama la vida. Esas cosas las disfrutaba mucho.
Recuerdos de escenas que se prolongan hasta un poco más allá de 1990 y 1991, fecha en que Tony pasó a trabajar en La Habana, y que no pudieron ser mutilados ni con el golpe, la sorpresa de aquella noticia:" Tony se fue".
¿Después de eso continuaron las relaciones entre ustedes?
"Cuando me enteré de que había salido del país, rápidamente le escribí a Mirta, la madre. Le mandé a decir que yo no me iba a meter en su vida privada, y que independientemente de los motivos por los que se hubiera ido, dondequiera que estuviera, él seguía siendo mi hermano. Y así Mirta se lo hizo llegar".
¿Cómo se enteró lo que Antonio hacía realmente?
"Por mediación de su hermana supe luego que estaba en prisión. Ella vino a verme porque los abogados de Tony, de allá de los Estados Unidos, venían a Cuba y querían encontrarse con personas que pudieran hablarle de él.
"Esperé como un mes y entonces y le pedí a Enrique de la Puente, otro compañero nuestro de aquí, muy cercano a él, que también estuviera. Los abogados por fin no vinieron a Santiago, pues les bastó con la información que obtuvieron en La Habana, y de esto no trascendió nada ... Con el tiempo, todo el mundo conoció la situación de Tony. Enrique y yo lo sabíamos desde mucho antes".
¿Recibió alguna respuesta de él?
"Ahí tengo las cartas de él, las postales... y hemos seguido en contacto.
"En 1997 el estuvo aquí en Santiago. Me buscó enseguida, me presentó a la esposa y conversamos mucho. Esa fue la última vez que lo vi.
"Me impresionó verlo tan delgado. Le dije: Tony, qué flaco estás. Se había vuelto vegetariano, al igual que la esposa, y practicaba mucho campismo."
Esa amistad invicta, fértil, lozana, a pesar de la distancia, el encierro y la injusticia, vive con octubre y una fecha de cumpleaños compartida, momentos especiales.
Como en los días en que, a pesar de tantas tareas, se las arreglaba para encontrar siempre un detalle, cada 16 de octubre le siguen llegando los mensajes.
Quizá el más conocido, el poema Regresaré le devolvería a esta santiaguera auténtica, los mejores deseos del amigo hechos poesía: Regresaré y le diré a la vida/ he vuelto para ser tu confidente...
"Sí, me lo mandó a mí". Su voz es un cuchillo rasgando la distancia. "Ese poema me duele, me llega al alma. Yo no concibo que no vuelva a ver a Tony. Todos sus compañeros de aquí del Aeropuerto de Santiago de Cuba lo esperamos con un anhelo terrible.
"Y te digo, no me importa que él no venga a aquí a Santiago, que yo sé que va a venir. Tan sólo con saber que Tony salió, que está en La Habana, yo me sentiría la mujer más feliz".
viernes, 6 de abril de 2007
Alegato presentado en la vista de sentencia celebrada el jueves 27 de diciembre de 2001 por Antonio Guerrero Rodríguez
Nuestros alegatos se fundamentan en la estricta verdad, en la solidez de los principios que abrazamos y en el honor del heroico pueblo cubano
Ahora, en este punto, me yergo con mi alma robusta. Walt Whitman, en "Canto de mí mismo"
Su Señoría:
Permítame expresar que comparto todo lo expuesto en esta Sala por mis cuatro hermanos de causa: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González y Fernando González. Ellos hablaron con dignidad y coraje ante esta Corte. Nuestros alegatos se fundamentan en la estricta verdad, en la solidez de los principios que abrazamos y en el honor del heroico pueblo cubano. Honrado es destacar que los abogados y sus asistentes actuaron con gran profesionalidad, honestidad y valor, así como que el trabajo de las traductoras, de Liza, de Richard y de los alguaciles fue con una alta ética y profesionalismo.
Al comienzo escribí en el diario de mis largos días: "...el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber." Son palabras de José Martí, que a más de un siglo de expresadas, impulsan, viven y son esencia de lo más puro y altruista.
Muchas veces es difícil
encontrar vocablos precisos,
pero estos han estado dentro de mí:
agolpados,
estremecidos,
incubados en la verdad,
esperando romper la fuente y ver la luz.
Y ha llegado el día.
Permítame explicar, Su Señoría, de la forma más diáfana y concisa, mi razón:
Cuba,
mi pequeño país, ha sido
atacado
agredido
y calumniado,
década tras década,
por una política
cruel,
inhumana
y absurda.
Una guerra verdadera,
voraz y abierta
de terrorismo,
precursor del horror;
de sabotaje,
generador de ruinas;
de asesinato,
causante del dolor,
del dolor más profundo,
la muerte.
No solo los documentos y datos del Gobierno de Cuba han puesto al descubierto esta agresión, sino los propios documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos, que él mismo ha desclasificado.
Esta agresión ha incluido el reclutamiento, pago y entrenamiento de agentes contrarrevolucionarios por la CIA; la Invasión de Girón; la Operación Mangosta; pretextos para una intervención militar; planes de asesinato a jefes de Gobierno y Estado; infiltraciones de grupos armados; sabotajes; violaciones del espacio aéreo; vuelos espías, riego de sustancias bacteriológicas y químicas; ametrallamiento a las costas y edificaciones; bombas en hoteles y otros centros sociales, culturales, históricos y turísticos; provocaciones de todo tipo, con crueldad y con saña.
Y como resultado de estos actos:
Más de tres mil cuatrocientos muertos; la incapacidad total o parcial de más de dos mil personas; cuantiosos daños materiales a la economía, a la fuente de la vida; cientos de miles de cubanos que nacen y crecen bajo un férreo bloqueo y en el clima hostil de la guerra fría. Terror, vicisitudes y dolor sobre el pueblo.
¿Dónde se han fraguado y financiado tan incesantes y despiadados actos?
En su gran mayoría, en el propio territorio de los Estados Unidos de América.
¿Qué se ha hecho por parte de las autoridades del gobierno de este país para evitarlos?
Prácticamente nada... Y la agresión no ha cesado...
Hoy, aún transitan libremente por las calles de esta ciudad personas que son responsables de algunas de estas acciones. Y estaciones de radio y otros medios publican y promueven nuevos hechos de agresión contra el pueblo cubano.
¿Por qué tanto odio hacia el pueblo de Cuba?
¿Porque Cuba escogió
un camino distinto?
¿Porque su pueblo
quiere el socialismo?
¿Porque eliminó
el latifundio y erradicó el analfabetismo?
¿Porque le dio educación
y atención médica gratuitas
a su pueblo?
¿Porque le da
un libre amanecer a sus niños?
Cuba jamás ha atentado contra la seguridad nacional de los Estados Unidos ni cometido un acto de agresión ni de terrorismo contra este país; quiere profundamente la paz y la tranquilidad y desea las mejores relaciones entre ambos pueblos. Ha demostrado que admira y respeta al pueblo norteamericano.
"Cuba no es un peligro militar para los Estados Unidos", declaró en esta Sala el Almirante Carroll.
El peligro militar para los Estados Unidos que ofrece Cuba es "cero", testificó el General Atkinson.
Incuestionable es el derecho de mi Patria -como el de cualquier otro país- a defenderse de quienes intentan hacer daño a su pueblo.
Compleja, difícil ha sido la tarea de frenar estos actos terroristas, porque estos han gozado de complicidad o indolente tolerancia de las autoridades.
Mi país ha hecho todo lo posible por advertir al gobierno norteamericano de los peligros de estas acciones, para lo cual se han usado canales oficiales; discretos o públicos. Pero nunca se ha podido lograr una cooperación recíproca.
En la década del noventa, alentados por el derrumbe del campo socialista, grupos terroristas intensificaron sus actividades contra Cuba. Era, según sus criterios, la tan esperada hora para crear el caos final, aterrorizar al pueblo, desestabilizar la economía, dañar la industria del turismo, fomentar la crisis y dar el golpe de muerte a la Revolución Cubana.
¿Qué podía hacer Cuba para defenderse y estar prevenida de los planes terroristas en su contra? ¿Qué podía hacer en aras de evitar un conflicto de mayor magnitud? ¿Qué opciones tenía para salvaguardar la soberanía y la seguridad de sus hijos?
Una de las formas posibles de impedir los actos brutales y sangrientos, de evitar que el sufrimiento creciera con más muertes, era actuar en silencio.
No quedó otra alternativa que contar con hombres que -por amor a una causa justa, por amor a su Patria y a su pueblo, por amor a la paz y a la vida- estuvieran dispuestos a cumplir, voluntariamente, ese honroso deber en contra del terrorismo. Alertar del peligro de agresión.
Prevenir un conflicto que sembrara dolor en nuestros pueblos, ha sido el objeto de mis actos y la razón de mi deber, como lo ha sido para mis compañeros.
No hemos actuado por dinero ni por rencor. Ninguno de nosotros ha tenido la idea de hacer daño al noble y laborioso pueblo americano. No lesionamos la seguridad nacional de este país. Ahí están los récords de la Corte. Los que duden, examínenlos y encontrarán la verdad.
Los bestiales ataques terroristas contra el Centro Mundial del Comercio y el Pentágono del 11 de septiembre pasado, llenaron de indignación a quienes amamos un mundo de paz. La muerte sorpresiva e insólita de miles de inocentes ciudadanos de este pueblo nos sembró un profundo dolor en el corazón.
Nadie niega que el terrorismo es un fenómeno inhumano, despiadado y repugnante, y debe ser exterminado con urgencia.
"Para alcanzar la victoria se debe tener a disposición la mejor inteligencia posible". "Se requiere unidad para fortalecer las agencias de inteligencia, para así conocer los planes antes de que sean perpetrados y detectar a los terroristas antes que ataquen."
Esas dos afirmaciones no fueron hechas por el Presidente de la República de Cuba, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, sino por el Presidente de los Estados Unidos de América, a raíz de esos horrendos ataques. Me pregunto y me vuelvo a preguntar: ¿Esas afirmaciones no tienen valor para Cuba, que es víctima del terrorismo?
Precisamente eso es lo que Cuba ha hecho para intentar poner fin a ese flagelo, que también por tantos años ha azotado su territorio y martirizado a su pueblo.
Su Señoría,
...hubo un "juicio",
lo sabe esta Sala;
convivimos y velamos
días repletos de declaraciones,
testimonios,
indicios,
evidencias,
argumentos,
mociones,
compromisos,
dudas,
injurias,
falacias,
deliberaciones...
No vengo hoy aquí a justificar nada,
vengo a decir
la verdad.
"Sólo con ella estoy comprometido".
Acuerdo, no hubo otro que no fuera el compromiso de ser útil al mundo, de servir a una causa valedera llamada humanidad y también Patria.
Intención, no hubo otra que no fuera la de evitar la insensatez y el crimen, y salvar la flor viva de la muerte fortuita, brusca, vana y prematura.
No se traspasó. No se ultrajó. No se ofendió.
No se hurtó. No se engañó. No se defraudó.
No se intentó ni se cometió espionaje.
Nadie nunca me pidió buscar información clasificada alguna. Aquí en esta Sala lo confirmaron las declaraciones de testigos, no sólo de la Defensa, sino de la propia Fiscalía.
Léanse los testimonios del General Clapper, de Joseph Santos, del General Atkinson, por citar algunos, y se confirmará lo que con total honestidad digo.
Tal como vinieron a este recinto Dalila Borrego, Edward Donohue, Tim Carey, pudieron asistir muchas personas para explicar cómo era mi vida; para exponer qué hacía cada día. En cambio, en mi contra nadie vino, ni sería posible hallar persona alguna que, con sinceridad, señalara una falta en mi conducta ante la sociedad.
Yo amo la Isla donde crecí, me eduqué, y en la que viven mi madre, uno de mis idolatrados hijos y muchos otros de mis seres queridos y amigos; también amo a este país en el cual nací, donde en los últimos 10 años de mi vida he dado y recibido verdaderas muestras de amor y solidaridad.
Tengo la certeza de que es inevitable, no sólo un puente de amistad entre ambos pueblos, sino entre todos los pueblos del mundo.
Le corresponde a usted, Su Señoría, dictar Sentencia en este largo y tortuoso juicio.
¡Júntense pruebas y evidencias!
Voces dirán que no existen.
¡Tómense hechos y argumentos!
Voces dirán que no imputan.
¡Léanse casos y testimonios!
Voces dirán que no es posible
culpar a estos hombres.
Voces que salen del propio corazón.
Voces que llevan el vigor de lo justo.
Voces que no quisieron ser, o que no fueron
escuchadas por un jurado
que no pudo impartir justicia.
¡Se equivocaron! Su veredicto fue un sacrilegio. Pero teníamos conciencia, desde un inicio, de que tratándose del tema de Cuba, era Miami un lugar imposible a tal propósito.
Ha sido este, por encima de todo, un juicio político.
En lo personal, no tengo otra cosa que pedir: sólo justicia, por el bien de nuestros pueblos, por el bien de la verdad. Una sentencia justa, libre de ataduras políticas, plena, hubiera sido un importante mensaje en este trascendental momento de lucha contra el terrorismo.
Permítame reiterar que nunca he hecho daño personal a nadie ni causado daño material alguno. Nunca he intentado realizar acción que pusiera en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.
Si se me pidiera una cooperación similar, volvería a hacerlo con honor. En este momento viene a mi mente con fuerza y pasión un fragmento de una carta que el general cubano Antonio Maceo, quien luchó por la independencia de Cuba en el siglo XIX, le escribió a un general español:
"No hallaré motivos para haberme desligado para con la humanidad. No es pues una política de odio la mía, es una política de amor; no es una política exclusiva, es una política fundada en la moral humana." (Fin de la cita.)
Por su sentencia, mis entrañables hermanos y yo deberemos guardar una injusta prisión, pero desde allí no descansaremos en la defensa de la causa y los principios que hemos abrazado.
Llegará el día que ya no vivamos en la zozobra del temor y la muerte, y en ese día de la historia, se verá la justicia real de nuestra causa.
Su Señoría:
¡Han pasado muchos meses y días de un encierro injusto, rudo y horrible!
A veces me he preguntado, ¿qué es el tiempo? Y como San Agustín me he respondido: "Si me lo preguntan no lo sé. Pero si no me lo preguntan, yo sí lo sé." Horas de soledad y de esperanzas; de reflexión ante lo injusto y ruin; eternos minutos donde arden los recuerdos: ¡Recuerdos hay que queman la memoria!
Tomo versos de Martí, para esta última página, que anoté en el diario de mis largos días:
"He vivido: al deber juré mis armas
y ni una vez el sol dobló las cuestas
sin que mi lidia y mi victoria viere..."
(versos libres)
Y cito en esta Sala al poeta uruguayo y universal Mario Benedetti:
"...la victoria estará como yo
ahí nomás germinando..."
Porque al final reposaremos libres y victoriosos frente a ese Sol que hoy nos ha sido negado.
Gracias
Antonio Guerrero

