28 de junio de 2009
Querido compañero Manuel Zelaya, único y digno presidente constitucional
de Honduras:
Con profunda indignación se han estremecido nuestras cinco celdas ante
la brutal acción golpista en su patria, reminiscente de un pasado aún
fresco en la memoria histórica centroamericana.
Pareciera que el siniestro esquema fracasado en Caracas y aplicado luego
con éxito en Haití busca ahora, con su ensayo en Mesoamérica, revertir
la inevitable tendencia histórica de nuestros pueblos hacia la
superación de sus esquemas neocoloniales. Hoy toca al pueblo de
Honduras, bajo su digna conducción y en una América que ya no es la
misma, el honroso reto de sepultar para siempre al gorilismo, como
instrumento de trasnochadas oligarquías reaccionarias para las que
patria es sinónimo de mezquinos privilegios.
Como usted, conocemos por experiencia propia de la brutalidad del
despertar bajo asalto armado, de la extracción a medio vestir de
nuestros hogares, de la mezquindad de usar el poder judicial para
justificar el crimen, del empleo de la amenaza para exigir la
claudicación, y del más descarnado uso de la mentira en función de
perversos fines.
Conocemos también del ánimo que infunden la oportuna expresión combativa
de una hija, o la incondicional adhesión de la familia, o el clamor de
la solidaridad universal, o el cariño incomparable de todo un pueblo.
Identificados con su postura digna, reflejo de su superioridad moral
sobre los usurpadores, le extendemos, desde las prisiones imperiales que
en 10 años no han podido encerrar nunca nuestra dignidad de
revolucionarios cubanos, las expresiones de nuestro incondicional apoyo
y la seguridad de que su pueblo, armado de su decencia y de su amor a la
justicia, también vencerá.
Un fuerte abrazo de los Cinco.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René
jueves, 2 de julio de 2009
Carta de los Cinco a Manuel Zelaya: “El pueblo de Honduras vencerá”
martes, 21 de abril de 2009
Entrevista a Gerardo Hernandez
Esta conversación tuvo lugar el 1 de abril de 2009. Nuestro equipo de grabación recibió permiso del Departamento de Justicia para hablar con el “preso” con la presencia de de un guardia de seguridad en el cuarto. Antes de su detención en 1998, Gerardo Hernández dirigía las operaciones de los demás agentes de seguridad del Estado cubano que se infiltraron en grupos violentos en el área de Miami, con el propósito de detener sus ataques terroristas contra sitios turísticos en Cuba. Tomamos notas detallada y cuidadosamente.
¿Cuál era su misión y porqué?
En EEUU en general, y específicamente en Florida, muchos grupos organizaban y perpetraban actos terroristas en Cuba. Nosotros estábamos recolectando información sobre Alfa 66, los Comandos F-4, la Fundación Nacional Cubano Americana y los Hermanos al Rescate. Han pasado muchos años y espero que no se me haya olvidado nada, pero creo que esos fueron los principales grupos en los que estábamos trabajando (infiltrados).
¿Qué aprendió a través de su infiltración?
Lo primero que me impresionó fue la impunidad con la que operaban estos grupos, violando las propias leyes de EEUU: las Leyes de Neutralidad (de 1790) que disponen que ninguna organización pude utilizar suelo estadounidense para cometer actos terroristas contra otro país.
En el caso de Alfa 66, los agentes tomarían una lancha rápida y dispararían contra objetivos a lo largo de la costa cubana. Cuando regresaban a Miami, organizaban una conferencia de prensa y declaraban abiertamente lo que acababan de hacer.
Y si alguien preguntaba, “oiga, ¿esto no viola las Leyes de Neutralidad?”, ellos respondían, “en realidad no, porque primero fuimos a uno de los cayos en algún lugar del Caribe y después fuimos a Cuba. Técnicamente, no partimos de Estados Unidos”. Hacían esto públicamente y ninguna agencia estadounidense pedía responsabilidades.
¿En qué años?
Esto ha estado ocurriendo desde 1959. Personalmente, empecé a lidiar con esto en los años 90. Desde que estoy aquí, en la prisión de Victorville (California) hace tres años, creo que en 2005 detuvieron a un cubano en este mismo condado con un arsenal, todo tipo de armas en su casa. Y lo primero que dijo fue: “bueno, soy miembro de Alpha 66 y uso estas armas en la lucha por la liberación de Cuba”. Ésa fue su defensa.
¿Los Cinco Cubanos eran todos voluntarios? ¿Cómo se prepara uno para infiltrarse en un grupo enemigo en un país enemigo? ¿Y después actuar como si fueras enemigo de tu país y amigo de ellos?
Sí, todos voluntarios. En mi caso, no soy un militar de carrera. Estudié para diplomático. Me tomó seis años completar mi carrera en Relaciones Políticas e Internacionales. Después fui a Angola, como parte de una misión internacional voluntaria. Y mientras estaba en Angola parece que llamé la atención de los servicios de inteligencia cubanos y al regresar se me acercaron con esta misión. Dijeron, “sabemos que estudió para diplomático, pero usted sabe que nuestro país padece una situación determinada por esos grupos terroristas que vienen de la Florida a cometer todo tipo de crímenes y necesitamos que alguien vaya allí y cumpla esta misión”.
Pude haberles dicho “no, estudié diplomacia, quiero ser diplomático”, pero los cubanos, los que crecimos con la Revolución, sabemos que durante los últimos cincuenta años nuestro país ha encarado casi un ambiente de guerra. En Cuba, el que no conoce personalmente a una víctima de terrorismo, sabe del avión que explotó sobre Barbados y mató a 73 personas (octubre de 1976). ¿Quién no sabe acerca de la bomba (en 1997) que mató a Fabio di Selma (un turista italiano hospedado en el habanero Hotel Copacabana, detonada por un salvadoreño que afirmó que lo había contratado Luis Posada), por mencionar sólo un par de ejemplos? Hubo una guardería infantil que los contrarrevolucionarios incendiaron con un tanque de gas. Estos hechos forman parte de la conciencia cubana. Entonces les dije a los oficiales de inteligencia, “Sí, estoy preparado para cumplir esta misión”.
¿Cómo lograron infiltrarse en esos grupos? ¿Cómo convencieron a gente como José Basulto (dirigente de Hermanos al Rescate), por ejemplo?
Para los cubanos, en este país todo está conectado. Los cubanos en Estados Unidos tienen grandes privilegios, privilegios que no tiene ningún otro ciudadano en el mundo. Los cubanos pueden llegar por cualquier vía, incluyendo pasaportes falsos, y lo único que tienen que decir es “vengo en busca de libertad”, e inmediatamente Estados Unidos les da todos los documentos que necesitan. Así, en el caso de Basulto, por ejemplo, uno de nuestros colegas que se infiltró en los Hermanos al Rescate originalmente había “robado” un avión de Cuba. René (González, otro de los Cinco Cubanos) voló en su avioneta hasta aquí y, como de costumbre, lo recibieron como a un héroe. Recibió muchas atenciones y luego se unió a los Hermanos. Su trabajo era recolectar información sobre esa organización.
Si me pregunta cómo, yo diría que usamos como métodos para la infiltración los mismos privilegios que reciben todos los cubanos cuando llegan a este país; incluso los que secuestraron a otros con ellos, que han secuestrado aviones, o que han puesto una pistola en la cabeza del piloto. Observe a personas como Leonel Matías, que (en 1994 secuestró un bote en Cuba y mató a un oficial naval en el proceso) asesinó a alguien en un bote, llegó aquí en ese bote, con esa pistola e incluso se descubrió el cadáver. Pero a pesar de todo esto, no tuvo que enfrentarse a ningún proceso en el sistema de justicia estadounidense. A esas personas se les perdona automáticamente. Entonces, usando precisamente este tipo de ventajas conseguimos introducirnos a cierto nivel en esas organizaciones.
Cuando menciono a los Hermanos al Rescate, algunos pensarán, “ésta es una organización humanitaria que rescató balseros”. Al contrario, si sus actividades se limitasen a rescatar balseros no tendrían problemas con las autoridades cubanas. Lo que la gente no conoce es que José Basulto, cabeza de esa organización, posee un largo historial terrorista. Fue entrenado por la CIA y se infiltró en Cuba en los 60. En 1962, llegó a Cuba en una lancha rápida y disparó contra la costa cubana, incluyendo un hotel. Hasta Basulto, con esta historia conocida, no tenía problemas mientras limitaba sus acciones a rescatar balseros. En 1995, sin embargo, Estados Unidos y Cuba firmaron acuerdos migratorios especificando que los botes interceptados en el mar no se llevarían a Estados Unidos, sino que se devolverían a Cuba. En ese momento, la gente dejó de contribuir con dinero a Basulto y a su organización porque dijeron, “¿para qué vamos a dar dinero a la organización de Basulto si cuando llame a la guardia costera, simplemente van a devolver a los balseros a Cuba?” Basulto, al ver que su negocio estaba en peligro, inventó esta intrusión (en 1995) del espacio aéreo cubano como manera de que la gente le siguiera donando dinero. Presentó esta evidencia en nuestro juicio. Si la prensa no ha querido poner mucha atención a esto, bueno, no quieren tocar tal material, no les incumbe. Me refiero a los medios de comunicación corporativos. Los documentos muestran enteramente cómo Basulto y los Hermanos al Rescate probaban armas artesanales para introducirlas a Cuba.
Cuando Basulto testificó en nuestro juicio (2001), nuestros abogados le preguntaron qué pretendía hacer con todas esas armas. Todo está en la grabación del juicio, aunque nadie quiere prestarle atención. La gente tiende a hablar de los Hermanos al Rescate como si fueran una organización humanitaria, omitiendo la parte sobre el terrorismo; de la misma manera que omiten el hecho de que el FBI también se infiltró en esa organización. El FBI tenía a alguien dentro del grupo dándoles información sobre las actividades de los Hermanos. ¿Por qué iba a penetrar el FBI en una organización humanitaria?
martes, 3 de marzo de 2009
Brigada Suramericana difundirá la verdad sobre Los Cinco
Romper el muro del silencio sobre los cinco antiterroristas cubanos prisioneros políticos en EE.UU., es propósito de la Brigada Suramericana de Solidaridad con Cuba, que concluyó hoy en la ciudad de Santiago de Cuba un recorrido por la Isla.
Rosa María López, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en esa provincia, declaró a la AIN que los más de 300 brigadistas han participado en encuentros de solidaridad, donde ha prevalecido la verdad y el reclamo de libertad para René González, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.
Con esta visita, los brigadistas de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Argentina y México difundirán la realidad cubana por todo el mundo y la historia de la Revolución en sus 50 años, comentó López.
En su recorrido por la ciudad santiaguera, depositaron una ofrenda floral en el mausoleo donde reposan los restos del Héroe Nacional José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia y conocieron de la vida y obra del Apóstol de la independencia cubana.
También visitaron el Museo 26 de Julio, en el antiguo Cuartel Moncada, convertido hoy en Ciudad Escolar 26 de Julio, así como también sitios y lugares de interés del centro histórico de la urbe.
La brigada Suramericana participó en trabajos voluntarios en el Campamento Internacional Julio A. Mella, en Ciudad de La Habana, en la agricultura y en actividades de recuperación en zonas golpeadas por los ciclones de la segunda mitad del año anterior.
Además, sostuvo encuentros con familiares de Los Cinco, combatientes y dirigentes de la Revolución, y visitó centros hospitalarios, educacionales e históricos
lunes, 9 de junio de 2008
Desde la soledad, pero con esperanzas
Este 9 de junio muchos tenemos la dicha de sentirnos agasajados por ser nuestro onomástico, pero no todos lo podremos festejar de igual forma. En la cárcel federal de McCreary, en Kentucky, Estados Unidos, el cubano Ramón Labañino tendrá que conformarse con el recuerdo de los suyos.
Y es que este hombre, uno de los Cinco cubanos presos en cárceles norteamericanas por informar a su país sobre planes de acciones terroristas organizados desde la Florida, lleva casi diez años en prisión por el simple hecho de defender a su Patria.
Pero lo más triste para Ramón, es la negativa o demora de las visas a sus familiares —por parte de las autoridades estadounidenses—, lo cual le ha impedido ver, en los dos últimos años, a su esposa y tres hijas.
Ailí, la hija mayor, recibió ese “privilegio” en enero último, pero cuando llegó a la prisión de Beaumont, en Texas, no pudo encontrarse con su padre pues fue decretado un "lockdown" (incomunicación aplicada a todos los prisioneros).
De las dos pequeñas —Laura y Lizbeth— son menos los recuerdos. Por tal motivo, en el 2006, le escribió a su esposa Elizabeth Palmeiro: “Eli, sígueles enseñando fotos mías (...) y cuanta cosa puedas de mí a mis hijas, en especial a Lizbeth, que es la que menos me conoce. Háblales constantemente (...) de papá Ramón, que las quiere mucho y las extraña (...) mis niñas, ¡cómo han crecido!”
Quizás en esta fecha le pasen por la mente etapas memorables de su vida como aquellos años en la Universidad de La Habana, donde obtuvo Diploma de Oro en los estudios de Licenciatura en Economía; o los duros entrenamientos del kárate, una de sus aficiones; la satisfacción por haber neutralizado algún intento de acción terrorista, y otras tantas con las cuales ha llenado estos años de duro bregar y de soledad.
Puede pensar en su padre, en sus amigos, o en sus muchas veces demostrado amor a la Patria, a la Revolución y a su pueblo; quienes jamás lo abandonarán.
También estarán presentes este día, por lo menos en el pensamiento, sus hermanos de lucha: Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández y René González.
Y es que este 9 de junio será muy duro, como lo han sido los anteriores, con la tristeza oprimiéndole el pecho. Pero esto no hará vacilar a Ramón, no es un derrotista, eso lo tiene demostrado. Este, su 45 cumpleaños, lo festejará en la soledad de su celda pero con millones de personas que día a día luchan por su definitiva excarcelación.
Por eso en esta fecha encuentra renovados motivos para sepultar la congoja con una avalancha de entereza y optimismo. Su pueblo así lo desea.
viernes, 6 de junio de 2008
Mensaje de Gerardo
Vamos a resistir hasta que se haga justicia
Al conocer la decisión de la Corte de Apelaciones de Atlanta que le ratifica la sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años, nuestro compañero Gerardo Hernández se comunicó telefónicamente con Alicia Jrapko y este es el mensaje transmitido por la activista:
Me acaba de llamar Gerardo, ya conocía sobre la decisión de la corte.
Me dijo que no lo había sorprendido, que este es el mismo sistema de justicia que tiene encarcelado por más de 20 años a Mumia, a Leonard Peltier, y a los presos políticos puertorriqueños. "Nos echaremos los años que hagan falta, 30, 40, lo que sea, que mientras quede uno de ustedes afuera resistiendo nosotros también vamos a resistir hasta que se haga justicia."
Me dijo que a todos los que preguntaran por él les dijera que él está bien, con mucha fuerza y siempre pa’lante.
Comunicado ante la decisión de la corte de apelaciones de Atlanta
El pasado 4 de Junio, la corte de apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta dio a conocer su dictamen sobre el recurso de apelación presentado por la defensa.
En un escrito de 99 páginas, y por decisión unánime, los tres jueces reafirmaron los cargos de culpabilidad contra los Cinco Patriotas Cubanos y anuló las sentencias de tres de ellos que deberán ser sentenciados nuevamente.
Ratificaron las sentencias de René González (15 años de prisión) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años).
Sobre Gerardo, la decisión del panel no fue unánime sino 2-1. La jueza Kravitch expresa en 16 páginas que el gobierno no presentó las pruebas suficientes para acusar a Gerardo de conspiración para cometer asesinato.
Los casos de Ramón Labañino (cadena perpetua más 18 años), Fernando González (19 años) y Antonio Guerrero (cadena perpetua más 10 años) fueron enviados a la jueza Joan Lenard del Tribunal de la Florida para que proceda a re-sentenciarlos.
Lenard deberá convocar una audiencia para emitir el nuevo fallo. Esta jueza es la misma que impuso las graves e injustas condenas a los Cinco en el 2001.
La corte de Atlanta dictaminó que los argumentos de la defensa carecían de mérito. Asombran los términos políticos empleados en el fallo de la corte, ajenos a las instancias legales y favoreciendo al gobierno.
El fallo de los jueces deja abierta varias contradicciones entre las opiniones de dos de ellos y el escrito redactado y firmado por el juez Pryor. Un juez ultraconservador que consiguió su nombramiento gracias al actual candidato republicano McCain a pesar de la oposición del Senado.
Los abogados de la defensa: Weinglass, MacKenna, Horowitz, afirmaron continuar la batalla legal iniciada en diciembre del 2001 cuando fueron injustamente condenados. Legalmente hay caminos a seguir.
Más allá de todas las artimañas legales del gobierno de EE.UU. para dilatar la injusta prisión de nuestros Cinco Hermanos, no sorprende la decisión judicial, al contrario, nos reafirma mucho más en la necesidad de continuar luchando sin descanso para denunciar esta colosal injusticia.
Una vez más se pone al desnudo el cinismo del gobierno norteamericano que en el mismo día de ayer, en otra ciudad de EE.UU., continuó su farsa para proteger al criminal Luis Posada Carriles, quien disfruta de total libertad, en lugar de certificarlo como terrorista por sus crímenes contra la humanidad y extraditarlo a Venezuela, cuyo gobierno lo reclama desde hace 3 años por ser prófugo de ese país.
Para Gerardo, la decisión no lo ha sorprendido: "este es el mismo sistema de justicia que tiene encarcelado por más de 20 años a Mumia, a Leonard Peltier, y a los presos políticos puertorriqueños", nos dijo esta mañana. "Nos echaremos los años que hagan falta, 30, 40, lo que sea, mientras quede uno de ustedes afuera resistiendo nosotros también vamos a resistir hasta que se haga justicia".
Gerardo nos pide que trasmitamos a todos su confianza: "a todos los que pregunten digan que estoy bien, con mucha fuerza y siempre pa lante."
Junto a todos nuestros amigos, comités y hermanos del mundo llamamos a redoblar el reclamo por ellos movilizándonos a partir de mañana 6 de junio (hoy) de todas las maneras posibles, como lo harán en EE.UU., Europa y América Latina, frente a las sedes del gobierno terrorista de EE.UU. que mantiene en prisión a nuestros Cinco Hermanos.
Solo la solidaridad, la denuncia constante y la movilización internacional logrará la libertad de los cinco
jueves, 5 de junio de 2008
Ratifican la injusta condena contra los Cinco
El Onceno Tribunal de Apelaciones de Atlanta, EE.UU., ratificó este miércoles los veredictos de culpabilidad contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en ese país, y anuló las sentencias de tres de ellos.
Según EFE, un panel de tres jueces dictaminó que todos los argumentos presentados contra la declaración de culpabilidad de los cinco cubanos juzgados y condenados en Miami en 2001 «carecían de mérito».
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero fueron injustamente sentenciados a penas que van de los 15 años de prisión a la cadena perpetua, luego de que un jurado los declaró culpables de «conspirar» y «operar» como agentes extranjeros sin notificar al gobierno estadounidense.
«Ratificamos las convicciones de cada uno de los acusados y las sentencias de González y Hernández. Anulamos las condenas de “Campa” (Fernando), “Medina” (Ramón) y (Antonio) Guerrero, y remitimos (el caso) en parte para procesos de sentencias consistentes con esta opinión», dijeron los jueces en su decisión, de 99 páginas.
Ahora el caso regresa a un tribunal de Miami, una ciudad demostradamente inadecuada para ventilar con justicia cualquier causa relacionada con Cuba. Según Notimex, la encargada de emitir las nuevas sentencias será la jueza federal de Miami, Joan Lenard, la misma que en 2001 dictó sentencia contra los antiterroristas cubanos.
Los Cinco apelaron el fallo relacionado con la supresión de pruebas, la inmunidad de la soberanía, la conducta impropia de algunos testigos, las instrucciones al jurado de su juicio, la suficiencia de pruebas que apoyaran sus condenas y otros temas vinculados con las sentencias.
Sus abogados han acudido en varias ocasiones a la Corte de Apelaciones de Atlanta para solicitar un nuevo juicio, bajo el principio de que el proceso estuvo influenciado por cuestiones políticas.
En agosto de 2005, un panel de tres jueces desestimó el veredicto del jurado, argumentando que los acusados no recibieron un juicio «justo e imparcial» por los «prejuicios» de la comunidad cubana que reside en Miami.
Pero al año siguiente, ese tribunal en pleno ratificó las condenas, arguyendo que ningún cubanoamericano integró el jurado y que algunas de las pruebas que los acusados presentaron tenían «fallas».
viernes, 7 de marzo de 2008
sábado, 12 de mayo de 2007
Participa Gerardo en exposición de dibujo
La convocatoria esta vigente y la inauguración se realizará el 26 de julio, El Taller comunitario "Coloreando Mi Barrio" necesita la confirmación de los participantes al correo jorge2@giron.sld.cu
Aprovechamos este espacio para compartir la obra que desde la prisión de Victorville, en California, donde sufre injusta condena por luchar contra el terrorismo, acaba de enviar Gerardo Hernández Nordelo y que formará parte de la muestra.
viernes, 6 de abril de 2007
Alegato presentado por Gerardo Hernández Nordelo en la vista de sentencia celebrada el 12 de diciembre del 2001
La razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza
Su señoría:
Quisiera antes que todo expresar unas breves palabras de agradecimiento a un grupo de oficiales del gobierno federal que laboraron durante nuestro largo y complejo juicio dentro y fuera de esta sala. Me refiero a los traductores, estenógrafos, alguaciles y demás asistentes, quienes en todo momento demostraron un alto nivel ético profesional.
Es justo expresar también de forma pública nuestro más profundo agradecimiento a los abogados que tan magistralmente nos representaron y a todas las personas que los asistieron en tan difícil tarea.
En aras de no malgastar su preciado tiempo pretendo ser lo más breve posible. Somos cinco los defendidos en este caso y compartimos muchos criterios y opiniones, por lo que evitaré hacer referencia a importantes aspectos que sé que ellos querrán abordar en sus intervenciones.
Por otra parte, se requeriría demasiado tiempo para señalar cada una de las inconsistencias de la Fiscalía y sus testigos, cada uno de sus esfuerzos por utilizar y a veces manipular pequeñas porciones de la evidencia y tratar de ignorar la mayor y esencial parte de la misma.
No alcanzarían estos minutos para destacar todos los intentos de los señores fiscales por hacer que el Jurado se guiara por sus emociones y prejuicios más que por los hechos y las leyes; tampoco habría tiempo para señalar cada una de las razones que hacen de este un proceso eminentemente político. Y además, puede que no sea necesario, porque nadie conoce mejor que Usted lo que realmente ocurrió en esta Sala entre diciembre del año 2000 y junio del 2001. No obstante, existen algunos elementos que no se deben pasar por alto.
Quienes desconocen cómo se ha comportado históricamente el sector más radical de la comunidad cubana de Miami, quienes no ven la televisión en español ni escuchan la llamada "Radio Cubana", tal vez pudieran haber pensado honestamente que nosotros podríamos tener un proceso imparcial y justo en esta ciudad. Lamentablemente hay muchas realidades que el pueblo norteamericano aun desconoce. Nosotros, desde el instante preciso en que se nos negó la posibilidad de realizar el juicio fuera de Miami, no albergamos la más mínima duda sobre cuál iba a ser el resultado.
Sería deshonesto no reconocer que en la medida en que el proceso avanzaba y teniendo en cuenta los contundentes argumentos y evidencias de la defensa, unido a la actuación a veces desesperada de la Fiscalía y a las reacciones de la propia prensa, por momentos llegamos a pensar que lo que parecía imposible en esta comunidad tal vez ocurriera. Pero el Jurado, con su rápido e inequívoco veredicto, hizo realidad nuestro primer pronóstico. Después de seis meses de complejo y agotador proceso, con decenas de testimonios y extensas evidencias, necesitaron sólo unas pocas horas para, sin siquiera hacer una pregunta o expresar una duda, alcanzar un veredicto unánime.
Bastaría con leer las declaraciones que hizo a la prensa la figura principal de ese Jurado para comprender que nunca tuvimos la más mínima oportunidad y que influyeron más los prejuicios o las últimas y engañosas palabras de los señores fiscales que los argumentos que se escucharon aquí durante medio año.
Y cuando hago referencia a las actitudes engañosas de la Fiscalía no pretendo hacer una acusación irrespetuosa o sin fundamento. Como expresé antes, no alcanzaría el tiempo para señalar todos los ejemplos. Baste recordar que la persona encargada de traducir la mayor parte de las evidencias utilizadas por la Fiscalía y quien fue presentada como experta en su especialidad, aseguró ante esta Sala que la palabra "plastilina" del español se utiliza para referirse al explosivo plástico, cuando cualquier niño hispano conoce, sin necesidad de ser experto, que la única plastilina de nuestro idioma es lo que en inglés se conoce como "molden clay". Dicho sea de paso, el documento de la mencionada plastilina fue utilizado y reutilizado una y otra vez de forma alarmista por los señores fiscales, aún conociendo, porque lo conocen, que no tiene nada que ver con ninguno de los cinco acusados.
Resulta igualmente ridículo que en un juicio a quienes se acusa de ser peligrosos espías y de atentar contra la seguridad nacional, la parte acusadora hiciera hincapié de forma reiterada en un supuesto incidente ocurrido en Cuba con un taxista del principal aeropuerto de ese país, en momentos en que la isla acababa de sufrir una ola de atentados terroristas. Me pregunto cuántos taxistas en estos mismos momentos estarán siendo observados por el FBI en aeropuertos de los Estados Unidos, no sólo por manifestar su descontento con el Gobierno, sino probablemente por sólo usar turbantes. Y es que para comprender las actitudes de un país o sus ciudadanos es necesario vivir, o sufrir, sus realidades cotidianas. El mencionado incidente, por inconcebible que parezca, no escapó ni siquiera al informe del P.S.I, aún cuando nadie sabría explicar qué relación puede tener con los delitos que se me imputan.
Ya que he mencionado el reporte del P.S.I, me gustaría hacer referencia brevemente a unas palabras que escribí para el mismo (y cito): "Cuba tiene derecho a defenderse de los actos terroristas que se preparan en la Florida con total impunidad a pesar de haber sido históricamente denunciados por las autoridades cubanas. Es el mismo derecho que tienen los Estados Unidos de tratar de neutralizar los planes de la organización del terrorista Osama Bin Laden que tanto daño ha causado a este país y amenaza con seguirlo haciendo. Estoy seguro que los hijos de este país que cumplen esa misión son considerados patriotas y su interés no es dañar la seguridad nacional de ninguno de los países donde esas personas se refugian." (fin de la cita).
Esas palabras fueron escritas para el informe del P.S.I y enviadas a mi abogado para su traducción muchos días antes de los tristes y repudiables sucesos del 11 de septiembre, y hoy cobran mayor vigencia. Tal y como expresara el señor Presidente de los Estados Unidos en su última comparecencia ante la Organización de las Naciones Unidas, es necesario que todos los países se unan en la lucha contra los terroristas, pero no contra algunos terroristas, sino contra todos los terroristas. Yo agregaría que mientras se condenen las acciones de algunos de estos criminales y a otros se les albergue, se les permita actuar con impunidad contra la seguridad y soberanía de otros países y se les considere "luchadores por la libertad", nunca se podrá erradicar ese flagelo, y siempre habrá pueblos que para defenderse necesiten enviar a algunos de sus hijos a cumplir riesgosas misiones, ya sea en Afganistán o en el sur de la Florida.
Su Señoría, se nos acusó de haber conspirado para cometer espionaje y dañar la seguridad nacional de los Estados Unidos. Se nos ha puesto al mismo nivel de los peores espías que se hayan conocido sin que para ello exista una sola prueba contundente y sin haber causado daño alguno, sólo sobre la base de suposiciones. La nuestra quizás sea una de las acusaciones de espionaje más ridículas en la historia de este país. Todo cuanto pretendimos hacer e hicimos aparece bien claro en la evidencia presentada. A la persona que más cerca estuvo de algo militar, después de llevar seis años trabajando en su insignificante puesto, todo lo que se le pedía era que tratara de buscar una posición que le permitiera estar más cerca de las pistas para poder observar la cantidad de aviones. Eso no es espionaje. Las evidencias y los testimonios ofrecidos por personas altamente calificadas en la materia así lo demuestran.
Por otra parte, es cierto que durante años algunos de los acusados tuvimos en nuestro poder documentos de identidad falsos, pero su único objetivo era garantizar nuestra seguridad. Como Jueza, usted conoce cuántos delitos se pueden cometer con una falsa documentación, sin embargo, en esta Sala se reconoció que el único uso dado a esos documentos, cuando se les dio alguno, estuvo encaminado exclusivamente a proteger nuestra integridad y la de nuestras familias.
Quisiera que me permita hacer referencia brevemente a lo que considero es la razón por la cual todos nos encontramos aquí en este momento: el cargo tercero del pliego acusatorio, "conspiración para cometer asesinato".
Los señores fiscales y las autoridades del FBI conocen y conocían desde un principio qué fue lo que verdaderamente ocurrió antes, durante y después del 24 de febrero de 1996. Ellos mismos tuvieron que reconocer que los mensajes de alta frecuencia que escogieron revelar como evidencia son solo una ínfima parte de todos los que interceptaron. Ellos conocen la verdadera historia. Saben que no existió ninguna conspiración para derribar esos aviones, y mucho menos para hacerlo sobre aguas internacionales. Saben perfectamente que no solo Gerardo Hernández, sino que ni siquiera Juan Pablo Roque tuvo nunca nada que ver con un plan para derribar las avionetas. Conocen que el regreso de Roque se había estado planificando desde mucho tiempo antes por razones estrictamente personales y que en febrero de 1996 se le orientó que fuera él mismo quien escogiera la fecha de su partida, recomendándosele el día 23 o el 27 de acuerdo a la disponibilidad de pasajes aéreos. Si hubiera existido un plan del cual Roque fuera parte, ¿cómo es posible que pudiera permanecer aquí hasta el día 27? Ese es solo un detalle de los muchos que hacen de este cargo el más absurdo e infame de todos los que se nos imputaron.
Después de dos años de estrecha vigilancia, habiendo grabado la mayoría de nuestras conversaciones telefónicas y personales y confiscado una gran cantidad de materiales de aquella época, los fiscales no pudieron presentar en este juicio ni una sola evidencia que muestre sin duda razonable que Gerardo Hernández conspiró para derribar esas avionetas o que facilitó en alguna medida su derribo. Basaron todo su caso en puras especulaciones, en pequeños extractos de los documentos, manipulados y sacados de contexto, y sobre todo en lo emotiva y susceptible que sabían resultaría esa acusación debido a la pérdida de vidas humanas.
Cabría preguntarse qué motivó a la Fiscalía a montar todo su show propagandístico alrededor de ese cargo y a buscar a toda costa la condena de alguien que ellos saben que no tuvo nada que ver con la muerte de esas personas. La respuesta quizás no sea tan difícil. Baste recordar la enorme presión ejercida por algunos sectores de la comunidad cubana que no quedaron satisfechos con las sanciones económicas adoptadas contra Cuba tras los sucesos del 24 de febrero. Las reiteradas acusaciones de estas personas y organizaciones contra el gobierno de los Estados Unidos por, según ellos, ser cómplice en esos sucesos y por no haber hecho nada por castigar a los responsables, se tornaban cada vez más molestas, como molesto e imperdonable resultaba para esos cubanos de Miami que la Oficina Regional del FBI hubiera infiltrado informantes en varias organizaciones del llamado "exilio", incluyendo a los "Hermanos al Rescate". Se hacía necesario limpiar la imagen y mejorar las relaciones, y para ello nada mejor que encontrar, o fabricar, un culpable.
Las autoridades sabían que se trataba de una situación en la cual siempre ganarían. Si me hallaban culpable de ese cargo, mucho mejor. Si era hallado inocente, por improbable que esto pareciera, de todos modos ganaban, porque podrían silenciar a quienes los acusaban de no haber juzgado a nadie.
Tal vez alguna persona, por ingenuidad o desconocimiento, pueda pensar que con mis palabras estoy exagerando la importancia que algunas autoridades norteamericanas conceden a las opiniones y reacciones del sector más extremista de la comunidad cubana. A esas personas me permito recordarles que el hecho de que los ciudadanos de esta nación no puedan viajar libremente a Cuba, o fumar tabacos cubanos, o comerciar con productos de ese país sin restricciones, o simplemente inmunizar a sus hijos contra enfermedades cuyas únicas vacunas son de patentes cubanas, no responde precisamente a las exigencias o intereses del pueblo norteamericano.
Su Señoría, he dicho siempre y reitero ahora que lamento profundamente la pérdida de esas cuatro vidas y comprendo el dolor de los familiares. Lamento también las miles de vidas que se han perdido por las constantes agresiones que durante más de 40 años ha tenido que sufrir mi pueblo, y el luto perenne de muchísimas familias cubanas. Esos muertos también tienen nombres y rostros, aunque sus fotografías no se puedan mostrar en esta sala.
Cuba no provocó ese incidente. Por el contrario, lo previno y trató de evitarlo por todas las vías a su alcance. El principal argumento de la Fiscalía durante el juicio fue que se trató de un crimen porque eran aviones civiles y desarmados. Recientemente esta nación ha conocido, de forma triste y brutal, cuanto daño puede hacer a sus habitantes un avión civil y desarmado. Tal vez por eso sus máximos dirigentes han advertido que todo avión que se aleje amenazadoramente de su ruta podría ser derribado aun cuando lleve a bordo a cientos de pasajeros. Quizás los señores fiscales consideren que eso sería un crimen. Su señoría ha dicho hoy que este país cambió su "percepción del peligro" después del 11 de septiembre; desgraciadamente, Cuba tuvo que cambiarla desde el 1ro de Enero de 1959, y eso es lo que no se quiere comprender.
Los principales responsables de lo ocurrido el 24 de febrero de 1996 son los mismos que no cesan en su empeño de provocar un conflicto bélico entre los Estados Unidos y Cuba para que el ejército de este país les haga lo que no han podido hacer ellos en 40 años. Ya sean flotillas, violaciones del espacio aéreo, falsas acusaciones o cualquier otro engendro, el objetivo es el mismo: que los Estados Unidos borren de la faz de la tierra al gobierno de Cuba y a quienes lo apoyan, sin importar cual sea el costo en vidas humanas de uno u otro bando. Se podría decir con certeza que si alguien ha puesto en peligro en reiteradas ocasiones la seguridad nacional de este país, son esos grupos de cubanos extremistas.
La Fiscalía dijo en esta Sala, durante sus argumentos finales, que Gerardo Hernández tiene sus manos manchadas de sangre. Me pregunto quién tendrá realmente las manos manchadas de sangre, si yo, o el individuo que disparó un cañón contra un hotel de La Habana lleno de personas; que es el mismo individuo que aparece en la evidencia de este caso planificando introducir en Cuba armas antipersonales; la misma persona que se cansó de desafiar abierta y temerariamente a las autoridades cubanas violando las leyes de aquel país, las de este país, y las normas más elementales de la aviación internacional; la misma persona que no solo no tuvo ningún reparo en llevar a esos jóvenes a la muerte, sino que en los momentos de mayor tensión, cuando aun podía interrumpir sus planes, no lo hizo, y en cambio dejó grabada su risa para la historia mientras sus compañeros morían.
Esa persona si tiene sus manos manchadas de sangre, y sin embargo a los señores fiscales no les importó cuando estrecharon esas manos en reiteradas ocasiones, incluso en esta misma Sala. Tampoco le importó a los fiscales ni a las máximas autoridades del FBI de Miami compartir con esa misma persona la tribuna y la euforia durante la conferencia de prensa el día del veredicto. Contradictoria actitud de quienes dicen representar la ley.
Que sepan los señores fiscales que la única sangre que podría haber en estas manos es la de mis hermanos caídos o asesinados cobardemente en las incontables agresiones y actos terroristas perpetrados contra mi país por personas que hoy caminan tranquilamente por las calles de esta ciudad. Sangre por la que un día juré que estaría dispuesto a sacrificar mi propia vida si con ello podía proteger a mi pueblo de semejantes crímenes.
Su señoría, la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que si no es en este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza y se comprenderá que no hemos hecho ningún daño a este país, que merezca semejante condena. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Hale, cuando dijo: "Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria".
Muchas gracias.
Gerardo Hernández Nordelo

