Mostrando entradas con la etiqueta rene gonzalez sehwerert. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rene gonzalez sehwerert. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de julio de 2009

Carta de los Cinco a Manuel Zelaya: “El pueblo de Honduras vencerá”

28 de junio de 2009

Querido compañero Manuel Zelaya, único y digno presidente constitucional
de Honduras:

Con profunda indignación se han estremecido nuestras cinco celdas ante
la brutal acción golpista en su patria, reminiscente de un pasado aún
fresco en la memoria histórica centroamericana.

Pareciera que el siniestro esquema fracasado en Caracas y aplicado luego
con éxito en Haití busca ahora, con su ensayo en Mesoamérica, revertir
la inevitable tendencia histórica de nuestros pueblos hacia la
superación de sus esquemas neocoloniales. Hoy toca al pueblo de
Honduras, bajo su digna conducción y en una América que ya no es la
misma, el honroso reto de sepultar para siempre al gorilismo, como
instrumento de trasnochadas oligarquías reaccionarias para las que
patria es sinónimo de mezquinos privilegios.
Como usted, conocemos por experiencia propia de la brutalidad del
despertar bajo asalto armado, de la extracción a medio vestir de
nuestros hogares, de la mezquindad de usar el poder judicial para
justificar el crimen, del empleo de la amenaza para exigir la
claudicación, y del más descarnado uso de la mentira en función de
perversos fines.

Conocemos también del ánimo que infunden la oportuna expresión combativa
de una hija, o la incondicional adhesión de la familia, o el clamor de
la solidaridad universal, o el cariño incomparable de todo un pueblo.
Identificados con su postura digna, reflejo de su superioridad moral
sobre los usurpadores, le extendemos, desde las prisiones imperiales que
en 10 años no han podido encerrar nunca nuestra dignidad de
revolucionarios cubanos, las expresiones de nuestro incondicional apoyo
y la seguridad de que su pueblo, armado de su decencia y de su amor a la
justicia, también vencerá.

Un fuerte abrazo de los Cinco.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René

LEER MÁS

martes, 3 de marzo de 2009

Brigada Suramericana difundirá la verdad sobre Los Cinco

Romper el muro del silencio sobre los cinco antiterroristas cubanos prisioneros políticos en EE.UU., es propósito de la Brigada Suramericana de Solidaridad con Cuba, que concluyó hoy en la ciudad de Santiago de Cuba un recorrido por la Isla.

Rosa María López, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en esa provincia, declaró a la AIN que los más de 300 brigadistas han participado en encuentros de solidaridad, donde ha prevalecido la verdad y el reclamo de libertad para René González, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.

Con esta visita, los brigadistas de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Argentina y México difundirán la realidad cubana por todo el mundo y la historia de la Revolución en sus 50 años, comentó López.

En su recorrido por la ciudad santiaguera, depositaron una ofrenda floral en el mausoleo donde reposan los restos del Héroe Nacional José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia y conocieron de la vida y obra del Apóstol de la independencia cubana.

También visitaron el Museo 26 de Julio, en el antiguo Cuartel Moncada, convertido hoy en Ciudad Escolar 26 de Julio, así como también sitios y lugares de interés del centro histórico de la urbe.

La brigada Suramericana participó en trabajos voluntarios en el Campamento Internacional Julio A. Mella, en Ciudad de La Habana, en la agricultura y en actividades de recuperación en zonas golpeadas por los ciclones de la segunda mitad del año anterior.

Además, sostuvo encuentros con familiares de Los Cinco, combatientes y dirigentes de la Revolución, y visitó centros hospitalarios, educacionales e históricos

LEER MÁS

miércoles, 13 de agosto de 2008

Querido Fidel, eterno Comandante en Jefe de las ideas

Nuevamente lo más puro y honesto de la humanidad se une para celebrar a una voz su cumpleaños, y se regocija de tenerle entre nosotros; ejercitando su legendaria voluntad, su visión de futuro, su apego a los principios y su fe en la inteligencia humana al servicio de los más nobles ideales de solidaridad y de justicia.

Mientras le acompañamos en el casi milagro de ser al mismo tiempo longevo y arrojado revolucionario, no podemos dejar de reparar en que se ha convertido en padre y en abuelo de generaciones de combatientes; quienes con usted soñamos y construimos el mundo cuya consecución ha inspirado los actos de su fecunda vida.

Desde la altura de sus 82 años ha de ser hermoso el contemplar tan fructífera cosecha de almas y de ideas. Honrado de haber sido tocado por su vida y por su obra, y orgulloso de contarme entre los hijos que por doquier ha sembrado su espíritu, me uno a la humanidad para desearle muchas felicidades.

La reiteración de mi fidelidad y mi compromiso incondicionales con nuestra Revolución seguirán siendo mi regalo por su cumpleaños.

Un abrazo afectuoso.

René González Sehwerert

LEER MÁS

lunes, 9 de junio de 2008

Mensaje de René González Sehwerert

A todos los que nos quieren:
Nuevamente se descarga sobre nosotros, y sobre nuestros seres queridos, la bajeza de quienes pretenden a través de este caso satisfacer sus instintos de venganza contra nuestra Patria.
Cuando se trata de santificar el terrorismo y los crímenes contra el pueblo de Cuba, políticos, jueces, fiscales y oficiales del orden no encuentran límites para mentir, malinterpretar, confabularse y hacer mofa de las leyes que dicen representar. Pocas veces se pone tan al desnudo la ficción de los tres poderes del Estado, como cuando les convoca la defensa a ultranza de sus mezquinos intereses comunes y sacrifican ante ellos, solícitos, su propia vergüenza.
Este es el modelo de justicia que se pretende imponernos so pretexto de rescatarnos para la libertad y la democracia !Ay de Cuba si similar cohorte de truhanes, algún día, recupera los estrados, se ordena de agentes del orden o asalta el ministerio público!
A nuestros familiares cuyo amor nos sostiene, cuyo recuerdo alimenta nuestros espíritus, cuyas palabras nos alientan y cuyo sufrimiento nos lacera, pero nos compromete: vayan nuestras expresiones de optimismo, la seguridad de que nos preservaremos y nuestros sentimientos de infinito amor.
A nuestros amigos en todo el mundo que nos llenan de esperanzas, que nos abruman con su afecto, y que nos ofrecen más cariño del que es posible corresponder: nuestro más profundo sentir de gratitud y admiración.
A nuestro heroico y noble pueblo de cuya historia somos depositarios, cuya proeza de resistencia nos impulsa, y cuya integridad física y felicidad hemos defendido: vaya la advertencia del Che, reiterada desde las entrañas del monstruo:
"En el imperialismo no se puede confiar, pero ni un tantico así".
Cerrar filas y defender la Revolución, es la única respuesta digna a esta canallada.
Cuenten con nosotros.
Hasta la Victoria Siempre.

LEER MÁS

Desde la soledad, pero con esperanzas

Este 9 de junio muchos tenemos la dicha de sentirnos agasajados por ser nuestro onomástico, pero no todos lo podremos festejar de igual forma. En la cárcel federal de McCreary, en Kentucky, Estados Unidos, el cubano Ramón Labañino tendrá que conformarse con el recuerdo de los suyos.
Y es que este hombre, uno de los Cinco cubanos presos en cárceles norteamericanas por informar a su país sobre planes de acciones terroristas organizados desde la Florida, lleva casi diez años en prisión por el simple hecho de defender a su Patria.
Pero lo más triste para Ramón, es la negativa o demora de las visas a sus familiares —por parte de las autoridades estadounidenses—, lo cual le ha impedido ver, en los dos últimos años, a su esposa y tres hijas.
Ailí, la hija mayor, recibió ese “privilegio” en enero último, pero cuando llegó a la prisión de Beaumont, en Texas, no pudo encontrarse con su padre pues fue decretado un "lockdown" (incomunicación aplicada a todos los prisioneros).
De las dos pequeñas —Laura y Lizbeth— son menos los recuerdos. Por tal motivo, en el 2006, le escribió a su esposa Elizabeth Palmeiro: “Eli, sígueles enseñando fotos mías (...) y cuanta cosa puedas de mí a mis hijas, en especial a Lizbeth, que es la que menos me conoce. Háblales constantemente (...) de papá Ramón, que las quiere mucho y las extraña (...) mis niñas, ¡cómo han crecido!”
Quizás en esta fecha le pasen por la mente etapas memorables de su vida como aquellos años en la Universidad de La Habana, donde obtuvo Diploma de Oro en los estudios de Licenciatura en Economía; o los duros entrenamientos del kárate, una de sus aficiones; la satisfacción por haber neutralizado algún intento de acción terrorista, y otras tantas con las cuales ha llenado estos años de duro bregar y de soledad.
Puede pensar en su padre, en sus amigos, o en sus muchas veces demostrado amor a la Patria, a la Revolución y a su pueblo; quienes jamás lo abandonarán.
También estarán presentes este día, por lo menos en el pensamiento, sus hermanos de lucha: Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández y René González.
Y es que este 9 de junio será muy duro, como lo han sido los anteriores, con la tristeza oprimiéndole el pecho. Pero esto no hará vacilar a Ramón, no es un derrotista, eso lo tiene demostrado. Este, su 45 cumpleaños, lo festejará en la soledad de su celda pero con millones de personas que día a día luchan por su definitiva excarcelación.
Por eso en esta fecha encuentra renovados motivos para sepultar la congoja con una avalancha de entereza y optimismo. Su pueblo así lo desea.

LEER MÁS

jueves, 5 de junio de 2008

Ratifican la injusta condena contra los Cinco

El Onceno Tribunal de Apelaciones de Atlanta, EE.UU., ratificó este miércoles los veredictos de culpabilidad contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en ese país, y anuló las sentencias de tres de ellos.
Según EFE, un panel de tres jueces dictaminó que todos los argumentos presentados contra la declaración de culpabilidad de los cinco cubanos juzgados y condenados en Miami en 2001 «carecían de mérito».
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero fueron injustamente sentenciados a penas que van de los 15 años de prisión a la cadena perpetua, luego de que un jurado los declaró culpables de «conspirar» y «operar» como agentes extranjeros sin notificar al gobierno estadounidense.
«Ratificamos las convicciones de cada uno de los acusados y las sentencias de González y Hernández. Anulamos las condenas de “Campa” (Fernando), “Medina” (Ramón) y (Antonio) Guerrero, y remitimos (el caso) en parte para procesos de sentencias consistentes con esta opinión», dijeron los jueces en su decisión, de 99 páginas.
Ahora el caso regresa a un tribunal de Miami, una ciudad demostradamente inadecuada para ventilar con justicia cualquier causa relacionada con Cuba. Según Notimex, la encargada de emitir las nuevas sentencias será la jueza federal de Miami, Joan Lenard, la misma que en 2001 dictó sentencia contra los antiterroristas cubanos.
Los Cinco apelaron el fallo relacionado con la supresión de pruebas, la inmunidad de la soberanía, la conducta impropia de algunos testigos, las instrucciones al jurado de su juicio, la suficiencia de pruebas que apoyaran sus condenas y otros temas vinculados con las sentencias.
Sus abogados han acudido en varias ocasiones a la Corte de Apelaciones de Atlanta para solicitar un nuevo juicio, bajo el principio de que el proceso estuvo influenciado por cuestiones políticas.
En agosto de 2005, un panel de tres jueces desestimó el veredicto del jurado, argumentando que los acusados no recibieron un juicio «justo e imparcial» por los «prejuicios» de la comunidad cubana que reside en Miami.
Pero al año siguiente, ese tribunal en pleno ratificó las condenas, arguyendo que ningún cubanoamericano integró el jurado y que algunas de las pruebas que los acusados presentaron tenían «fallas».

LEER MÁS

jueves, 19 de abril de 2007

La cárcel de Ivette


Aún yo no he podido, pero lo dicen: parir es inmenso dolor que desgarra el alma, hasta que el llanto de la criatura llega y lo desaparece. Los malestares de aquel día todavía los siente Olga Salanueva.
Hace siete años en Miami, del vientre tantas veces acariciado nació Ivette González Salanueva. Era el 24 de abril de 1998 y, a pesar del tiempo transcurrido, Olga continúa aferrada a sus sufrimientos, como si cada día fuera el anunciado parto de la esperanza que está por germinar.
Cuatro meses y medio tenía la pequeña hija, cuando el FBI entró en la casa de los Estados Unidos y se llevó preso a su padre René González Sehwerert; entonces, también la encarcelaron a ella, y a la madre: los pusieron a los tres en el cautiverio de la distancia geográfica que les niega el reencuentro.
A los 15 años de privación de libertad impuestos se une otra sanción adicional: no poder recibir visitas de su esposa e hija menor, a quien no ve hace más de seis años. "De este modo, quieren quebrar mi voluntad", dijo González Sehwerert en su alegato de autodefensa.
Así, han encarcelado a René, y metido entre las rejas del sufrimiento a su familia. Él sabe del color de los ojos de Ivette y no los ve, sabe de sus travesuras, y no las disfruta.Un día como el próximo 24, el único regalo que podrá hacer a la pequeña tal vez sea una llamada... Solo por esa vía podrá darle el abrazo ausente.
Entonces, cuando el teléfono suene, nuevamente la voz infantil y una pregunta: Papito, ¿por qué Bush no te deja venir?
Hace nueve años nació Ivette, pero Olga Salanueva no ha dejado de parir. Su parto definitivo llegará con la liberación de René. Mientras tanto, Cuba agita las banderas de una lucha que terminará solo con el retorno de los Cinco.

LEER MÁS

viernes, 6 de abril de 2007

Alegato presentado por el compañero René González Sehwerert en la vista de sentencia celebrada el 14 de diciembre del 2001

Seguiremos apelando a esos valores y a la vocación por la verdad del pueblo norteamericano con toda la paciencia, la fe y el coraje que nos puede infundir el crimen de ser dignos


Quiero, antes de comenzar, proponer un experimento a los presentes en esta sala: cierren los ojos e imagínense en el centro de Nueva York. Al primer bombero que pase, le miran a los ojos, bien serios, y le dicen en su cara que el once de septiembre no pasó nada. Que es mentira. Puro truco cinematográfico. Todo ha sido pura paranoia y propaganda. Si a estas alturas la vergüenza, o el pobre bombero, no le han hecho tragarse la lengua, está usted perfectamente calificado para haber sido fiscal en esta causa.
Y ahora , con el permiso de esta Corte, comienzo.
Su Señoría:
Meses atrás, en uno de sus esfuerzos para esconder bajo la alfombra el tema del terrorismo contra Cuba con aquella torcida lógica aplicada a su confuso argumento de intento y motivación, la señora Heck Miller le dijo a esta Corte que podíamos dejar el discurso político para este momento. Aun en aquellos tiempos, cuando ya todo el odio político de los fiscales se había volcado sobre nosotros a través de las condiciones de confinamiento, la manipulación de la evidencia y, peor aún, el uso y abuso de mi propia familia para chantajearme, dañarme y humillarme, estaba yo lejos de imaginar cuán importante sería para los fiscales de este caso el verter todos sus rencores políticos sobre nosotros.
No obstante, después de haber oído a estos mismos fiscales por seis meses empujando una y otra vez sus prejuicios por las narices al Jurado, todavía puedo decir a la señora Heck Miller que estaba equivocada y que yo no necesito hablar de mis sentimientos políticos, a los que no renuncio de modo alguno, para decir que yo repudio el terrorismo, que yo repudio la guerra y que yo desprecio profundamente a las personas, tan centradas en sus odios y en sus intereses mezquinos, que han dedicado tanto tiempo a dañar a su país promoviendo el terrorismo y promoviendo una guerra para la cual derrochan toda esa valentía que no tienen y que necesitarán otros, también sus víctimas, en el campo de batalla.
Y yo no tengo que hablar acerca de política porque yo creo que ni en Cuba, ni aquí en los Estados Unidos ni en ningún otro lugar deben morir personas inocentes por eso. Y yo haría lo que hice y tomaría los riesgos que tomé por cualquier país en el mundo incluyendo a los Estados Unidos más allá de consideraciones políticas.
Yo creo firmemente que se puede ser católico y ser buena persona, se puede ser judío y ser buena persona, se puede ser capitalista, musulmán o comunista y ser buena persona; pero no existe algo como una buena persona que sea terrorista. Hay que estar enfermo para ser terrorista, como hay que estarlo para creer que exista algo como un terrorismo bueno.
Desgraciadamente no todo el mundo piensa lo mismo. Cuando se trata de Cuba, las reglas parecen cambiar y algunas personas piensan que el terrorismo y la guerra son cosas buenas de hacer: así tenemos a un fiscal como Kastrenakes que defiende el derecho de José Basulto a romper la ley siempre y cuando se anuncie en la televisión; tenemos a un experto en terrorismo como el señor Hoyt, quien piensa que diez explosiones en el período de un año serían una ola de terrorismo en Miami, pero no en La Habana; tenemos un experto en seguridad aérea para quien las provocaciones de Hermanos al Rescate sobre La Habana, difundidas en televisión abiertamente, serían otra cosa sobre Washington por ser, según sus propias palabras, más apremiantes y verificables; tenemos personas anunciándose públicamente como terroristas por cuarenta años y estos fiscales a mi izquierda solo parecen notarlo cuando se trata de que testifiquen en este juicio de parte de la Defensa; los agentes Ángel Berlinguerí y Héctor Pesquera, el último el propio jefe del FBI local, se pavonean como invitados en las mismas estaciones de radio, con las mismas personas y en los mismos programas en que violando las leyes federales se recoge abiertamente dinero para organizar acciones terroristas o defender terroristas alrededor del mundo.
Mientras tanto, Caroline Heck Miller clama porque estos amables terroristas sean juzgados en el cielo y el señor Frómeta, después de querer comprar no más que un par de mísiles antiaéreos, armas antitanque y algún alto explosivo, es tenido como un buen padre, un buen ciudadano y una buena persona que tal vez merezca algo así como un año de arresto domiciliario por la Oficina del Fiscal del Distrito Sur de la Florida. Esto, su Señoría, hasta donde yo conozco se llama hipocresía y es, además, criminal.
Y cuando esa misma oficina lucha para mantenerme en el Special Housing Unit por el mayor tiempo posible, cuando mi familia es usada como arma para quebrar mi voluntad, cuando a mis hijas solo les es permitido ver a su padre dos veces en los 17 meses de este aislamiento y la única manera de ver los primeros pasos de mi pequeña hija es mirar a través de un cristal desde un 12o piso, solo puedo sentirme orgulloso de estar aquí, y solo puedo agradecer a los fiscales por darme esta oportunidad de confirmar que estoy en el camino correcto, que el mundo tiene todavía que mejorar mucho y que la mejor cosa para el pueblo de Cuba es mantener a la Isla limpia del elemento que de tantas almas se ha adueñado aquí en Miami. Quiero agradecerles el propiciar que me probara a mí mismo a través de su odio y su resentimiento, y por permitirme este sentimiento de orgullo tras haber vivido los más intensos, útiles, importantes y gloriosos días de mi vida, cuando esta Sala de Corte parecía demasiado pequeña para albergar todas las verdades dichas y podíamos verles revolverse de impotencia mientras se debatían por esconder cada una de ellas.
Y si una disculpa les hace sentirse bien, pues también se la ofrezco: Siento mucho no haber podido decir a sus agentes que estaba cooperando con el gobierno cubano. Si ellos tuvieran una posición sincera frente al terrorismo, yo hubiera podido hacerlo y juntos hubiéramos dado solución al problema. Cuando pienso en aquellas interminables discusiones acerca del intento específico de violar la ley, me doy cuenta de que esta situación va mucho más allá de si el no registrarse es ilegal o no lo es, pues desgraciadamente, aunque aquí los agentes extranjeros se pudieran anunciar en las páginas amarillas sin haberse registrado previamente, nosotros, tratándose de Cuba, tendríamos que mantenernos de incógnitos para cosas tan elementales como neutralizar terroristas o narcotraficantes, algo que mirado con lógica deberíamos hacer juntos. Lo siento también si la filiación anticastrista de los criminales que combatí los acercaba a ciertos oficiales o miembros de la Oficina de la Fiscalía. Me da mucha pena, sinceramente, con estos últimos.
Al fin y al cabo todo este asunto de los agentes de Cuba tiene fácil solución: Dejen a Cuba tranquila. Hagan su trabajo. Respeten la soberanía del pueblo cubano. Yo despediría gustoso al último espía que se regrese a la Isla. Nosotros tenemos mejores cosas que hacer allí, todas más constructivas que vigilar a los criminales que se pasean impunes en Miami. Yo no quiero dejar pasar este momento sin dirigirme a las muchas personas buenas que tuvimos la oportunidad de conocer durante este proceso:
Ante todo, quiero dar la gracias a los US Marshalls por su profesionalismo, su decencia, su cortesía y su anónimo sacrificio. Hubo momentos en que compartimos con ellos en sano espíritu el consuelo de ser las únicas personas en la sala cuyas necesidades no fueron tenidas en cuenta en relación con los horarios y todos reímos juntos al respecto; pero ellos fueron siempre disciplinados y realizaron sus deberes bien.
Quiero también dar gracias a los traductores, a Larry, Richard y Lisa. Ellos hicieron un trabajo de mucha calidad y estuvieron siempre disponibles cuando tanto nosotros como nuestras familias necesitamos de sus servicios. Mi sincero agradecimiento por su laboriosidad y decencia para todos. Debe de ser un privilegio para esta Corte el contar con un equipo como ese. Mis mejores deseos también para el señor Londergan.
Mi más profundo respeto para los militares norteamericanos que comparecieron, ya fuera por parte de la Fiscalía o de la Defensa, y lo hicieron con sinceridad, así como a los oficiales, expertos y agentes que fueron honestos. Hubiera querido ver más honestidad en el último grupo y lo hubiera reconocido aquí gustosamente.
Para todos ellos, que bien pudieran representar lo mejor del pueblo americano, mi más profundo sentimiento de simpatía y mis seguridades de que hay un pueblo entero solo un paso hacia el sur de aquí que no alberga animosidad alguna hacia el gran vecino del norte. Ese pueblo y ese país han sido sistemáticamente difamados a través de este juicio por algunas personas que, o bien no saben, o bien no quieren saber, o bien no les interesa lo que es realmente Cuba. Solo me voy a tomar la libertad de leer un fragmento de correspondencia escrito por mi esposa el pasado 30 de julio:
"René, aquí no cesan las muestras de apoyo para nosotros los familiares y para ustedes. Ayer, cuando cogí la ruta 58 para regresar de casa de mami, varias personas me reconocieron e Ivette se iba metiendo con todo el mundo. Como estamos en carnavales, cuando pasamos por Centro Habana la guagua se llenó bastante e Ivette se extremó a la hora de bajarnos: se sentó en la escalera de la guagua y no se quería parar. Tú te podrás imaginar la guagua llena, yo dando tumbos tratando de cargarla sin lograrlo, Ivette plantada y la gente empujando. Entonces llegó hasta mí una señora, me apretó la mano y me dio una oración que sacó de pronto de su cartera que tiene de título "Un Hogar Feliz", y me dijo: `En mi Iglesia todos los días oramos por los cinco y para que sus hijos puedan tener un hogar feliz como lo tuvo Jesús, ya que ellos estaban allí para que todos los niños también lo tengan'.
"Me dejó medio sorprendida, casi no tuve tiempo de agradecerle porque tenía que bajarme rápidamente, pero sí comprendí que así somos los cubanos, y hoy estamos más unidos que nunca independientemente de creencias o religiones, cada uno con su fe, pero todos por una misma causa. Yo guardaré la oración también como recuerdo".
Me veo obligado a salirme de lo que estoy leyendo para aclarar que no soy creyente. Pero quiero que después la fiscalía no vaya a distorsionar mis palabras y pueda decir que he traído a Dios a esta sala por hipocresía.
Su Señoría:
Como usted puede verlo, ni para hablar de Cuba necesito yo exponer aquí mis sentimientos políticos. Otros lo han hecho en el marco de este juicio durante tres años supurando un odio irracional, aún más absurdo todavía cuando sabemos que ha sido engendrado a nivel de la médula, que es un odio visceral dirigido a un ente que sencillamente no conocen. Es realmente triste ser educado para odiar a algo que uno ni conoce.
Y así se ha hablado impunemente de Cuba ofendiendo a un pueblo cuyo único delito es el de haber escogido su propio camino y haberlo defendido con éxito a costa de enormes sacrificios. Yo no voy a dar a nadie el beneficio de entretenerme con todas las mentiras que se dijeron aquí respecto a Cuba, pero me referiré a una cuya monstruosidad constituyó una falta de respeto a esta sala y al Jurado:
Cuando el señor Kastrenakes se paró aquí a decir, frente al símbolo de la justicia americana, que nosotros habíamos venido aquí a destruir a los Estados Unidos, demostró cuán poco le importan ese símbolo y esa justicia, y demostró, también, cuán poco respeto le tenía al Jurado. Desafortunadamente en lo último tenía la razón.
Ni la evidencia en este caso, ni la historia, ni nuestros conceptos ni la educación que recibimos apoyan la absurda idea de que Cuba quiera destruir a los Estados Unidos. No es destruyendo a ningún país como se resuelven los problemas de la humanidad y ya, por demasiados siglos, se han destruido imperios para que sobre sus ruinas se levanten otros iguales o peores. No es de un pueblo educado como el de Cuba donde es hasta inmoral quemar una bandera ya sea de los Estados Unidos u otro país cualquiera de donde puede venir un peligro para esta nación.
Y si se me permitiera la licencia, como descendiente de norteamericanos laboriosos y trabajadores, con el privilegio de haber nacido en este país y el privilegio de haber crecido en Cuba, le diría al noble pueblo norteamericano que no mire tan al sur para ver el peligro a los Estados Unidos.
Aférrense a los valores reales y genuinos que motivaron las almas de los padres fundadores de esta patria. Es la falta de esos valores pospuestos ante otros, menos idealistas intereses, el peligro real para esa sociedad. El poder y la tecnología pueden convertirse en una debilidad si no están en las manos de personas cultivadas, y el odio y la ignorancia que hemos visto aquí hacia un pequeño país, que nadie aquí conoce, puede ser peligroso cuando se combina con un sentido enceguecedor de poder y de falsa superioridad. Regresen a Mark Twain y olvídense de Rambo si realmente quieren dejar un mejor país a sus hijos. Cada supuesto cristiano que fue puesto aquí a mentir sobre la Biblia es un peligro para este país por lo que su conducta representó en cuanto a socavar esos valores.
Su Señoría:
Habiendo dado forma a estas palabras en anticipación a mi sentencia fijada para el pasado 26 de septiembre, los trágicos y horribles crímenes del once de ese mes me obligan a añadir algunas meditaciones que no puedo dejar de compartir con esta Corte. He de tener mucho tacto para que nadie me acuse de capitalizar en mi favor ese abominable hecho, pero hay ocasiones en que tenemos que decir algunas verdades aunque sean duras, tal y como se lo decimos a un hijo o a un hermano cuando comete un error y queremos hacerle rectificar, con todo cariño, sus pasos futuros. No es otro el espíritu que me anima al dirigirme a través de usted con estas palabras al pueblo norteamericano.
La tragedia que hoy enluta a este pueblo se engendró ya hace muchos años, cuando en un lugar tan lejano como desconocido se nos hacía creer que unas personas, derribando aviones civiles y bombardeando escuelas, estaban combatiendo por la libertad por el solo hecho de combatir al comunismo. Yo nunca culparé al pueblo norteamericano de aquella falta de visión, pero quienes proveían a aquellas personas de misiles y les creaban una imagen que no coincidía con sus actos criminales cometían también el crimen de la hipocresía.
Y no estoy mirando al pasado para abofetear a nadie con él en la cara. Solo quiero invitarles a mirar el presente y a reflexionar sobre el futuro compartiendo con esta Corte la siguiente reflexión: "La hipocresía de ayer es a la tragedia de hoy lo que la hipocresía de hoy será a la tragedia de mañana". Todos nosotros tenemos una responsabilidad para con nuestros hijos que rebasa las preferencias políticas o la mezquina necesidad de ganar un salario, mantener un efímero puesto político o congraciarnos con un grupito de potentados. Esa responsabilidad nos urge a abandonar la hipocresía de hoy, para entregarles un mañana sin tragedias.
En nombre de esa hipocresía se nos ha querido juzgar a nosotros cinco y cuando me toca enfrentarme a mi sentencia me doy cuenta de que yo, a diferencia de mis compañeros, ni siquiera tengo el derecho de considerarme una víctima. La forma en que me conduje se adapta perfectamente a la conducta que describen los estatutos de que se me acusa; si tuve que venir a juicio fue por solidaridad con mis hermanos, para decir algunas verdades y para desmentir las falsedades con que la Fiscalía quiso agravar mis actividades y presentarme como un peligro para la sociedad norteamericana.
De manera que no tengo ni el derecho a pedir clemencia para mí en un momento como este en que esta Corte habrá visto a quien sabe cuántos Conversos, unos genuinos y otros falsos, unos encontrando a Dios cuando acaban de firmar un pacto con el diablo, todos utilizando este podio para mostrar su arrepentimiento. Yo no puedo juzgarlos y cada cual sabrá qué hacer con su dignidad. Yo también sé qué hacer con la mía, y quisiera creer que usted entenderá el que yo no tenga razones para el arrepentimiento.
Pero siempre sentiré la obligación de pedir justicia para mis compañeros acusados de crímenes que no cometieron y condenados sobre la base de los prejuicios por un Jurado que dejó escapar una oportunidad única de hacer una diferencia. Ellos nunca quisieron obtener algún secreto de este país y en cuanto a la acusación más monstruosa se trató solo de un patriota defendiendo la soberanía de su patria. Utilizando las palabras de un buen cubano y amigo, que a pesar de haber venido a este país por sus ideas contrarias al gobierno cubano es una persona honorable, aprovecho para rendir homenaje a los cubanos dignos que también viven aquí echando de paso por tierra otra de las patrañas sembradas por la Fiscalía en relación a nuestros sentimientos hacia la comunidad cubana: "Esos muchachos fueron condenados por el crimen de ser dignos".
Hace ya más de dos años recibí una carta de mi padre en la que entre otras cosas me expresaba su esperanza de que se pudiera hallar un Jurado donde afloraran los valores de Washington, Jefferson y Lincoln. Es una pena que no haya tenido razón.
Pero yo no pierdo las esperanzas en la raza humana y en su capacidad de guiarse por esos valores, después de todo tampoco creo que Washington, Jefferson y Lincoln fueran mayoría en la época en que les tocó dejar sus huellas en la historia de esta nación.
Y mientras estos sórdidos tres años se van haciendo historia y tras una montaña de argumentos, mociones y tecnicismos, se va enterrando una historia de chantajes, abusos de poder y el más absoluto desprecio a tan ponderado sistema de justicia, para pulirla y darle un brillo que nunca tuvo, nosotros seguiremos apelando a esos valores y a la vocación por la verdad del pueblo norteamericano con toda la paciencia, la fe y el coraje que nos puede infundir el crimen de ser dignos.
Muchas gracias

LEER MÁS