sábado, 15 de septiembre de 2007

La escritora Alice Walker alienta a las familias de los cinco antiterroristas

"Queridos amigos:

Sentí un gran alivio cuando conocí que los medios de prensa en mi país, Estados Unidos, y en Gran Bretaña, están mostrando interés, después de casi una década, en el injusto encarcelamiento de sus seres queridos. Me los imagino a ustedes, los hijos, mucho más grandes ahora de lo que eran cuando sus padres se marcharon. Ruego por que ustedes todavía puedan sentirse conectados con ellos: a través de cartas, llamadas telefónicas; quizá, ahora ¿visitas? Es doloroso darse cuenta que el placer de la relación entre ustedes y sus padres les ha sido robado. Y así y todo, que grande es el amor que ellos sienten por ustedes. Ellos querían que ustedes crecieran en un país seguro, un lugar donde ustedes pudieran jugar y crecer, ir a la escuela y trabajar, sin temer por sus vidas. Yo admiro muchísimo a sus padres.

En mi propia experiencia todo lo que tiene que ver con alcanzar la justicia ha sido muy duro, muy difícil, una lucha muy larga. De hecho, aparentemente sin fin. Esa es desafortunadamente la experiencia de la mayoría del mundo. Aún así, nosotros persistimos en nuestra esperanza de justicia, en nuestra creencia en ella, en nuestra dedicación a ella como un noble ideal, digno de los mejores seres humanos, de aquellos que la buscan a expensas de ellos mismos. Como han hecho sus padres.

Cuando yo crecía en el sur de Estados Unidos a mediados del pasado siglo, si una persona negra era atacada por un blanco, se consideraba la pena de muerte para la persona de color si esta se defendía. Esto conllevó a una comunidad de personas que sufrían de muchas enfermedades asociadas con la humillación y con la cólera reprimida: hipertensión, desórdenes alimenticios, diabetes, enfermedades del corazón, depresión, derrame cerebral, y otras más. Esto conllevó también, irónicamente, a la creación de muchas obras de arte increíbles. Especialmente de música, de la cual colmamos generosamente el mundo. Les ofrezco estos recuerdos (cambiamos ese escenario de no defenderse) no para entristecerlos, sino para recordarles el hecho de que el sufrimiento también tiene sus gratificaciones. Y para aconsejarles que se aseguren de compartir el dolor y la tristeza que están sintiendo por lo que les ha pasado a sus padres. Compártanlo con otros. No dejen de hablar de ello. Ustedes no están solos en este mundo. Aunque algunos de sus amigos, como yo, estamos a miles de millas de distancia, estamos cerca en nuestras conciencias. Reconocemos que estamos atrapados en el laberinto de una misma extraña pesadilla. Que la Tierra misma por estos días está cautiva en una visión demencial de lo que unas pocas personas fuera de sí insisten en decir que ella es. Nuestra visión es diferente, y merece la pena mantenerla: que las personas tienen derecho a defenderse. Que las personas tienen derecho a la justicia y la paz. Que la tortura, ya sea ser mantenido en aislamiento por 17 meses o mantener a nuestros hijos separados de nosotros, es algo que los seres humanos evolucionados hace tiempo han dejado atrás.

¡Insistimos en un mundo mejor! Sabemos que un mundo mejor es posible. Lo hemos visto.

Este es el mundo que sus padres conocen, aunque los tengan alejados de la luz de la libertad. Mantener esas ideas, soportar tales sacrificios -especialmente no verlos ni estar con ustedes- es el regalo de ellos para nosotros. Y, aún más, es el regalo de ellos para ustedes.

De ustedes en la paz y en la compasión,

Su tía,

Alice (Walker)

14-09-2007"

-*Alice Walker (1944), escritora afroamericana. Recibió el Premio Pulitzer a la obra de ficción en 1983 por la novela El Color Púrpura. Destacada activista por los derechos civiles en Estados Unidos. Escribió el prólogo de El Dulce Abismo, libro de correspondencia entre los Cinco cubanos presos en Estados Unidos y sus esposas e hijos.

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